jueves, 27 de enero de 2011

Lógica y Argumentación

La necesidad de construir argumentos es recurrente en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, el desarrollo de tecnologías de información y comunicaciones ha hecho posible que conozcamos, casi al momento de producirse, las principales noticias de las diversas regiones del mundo. Estas noticias usualmente originan en nuestro entorno debates de mayor o menor trascendencia, en los cuales los participantes buscan que sus puntos de vista sean aceptados y compartidos por sus oponentes. Lograr este objetivo depende, en buena medida, de la calidad de la argumentación utilizada para sustentar tales puntos de vista.

También requerimos argumentos al adoptar decisiones para resolver situaciones problemáticas, o al tomar posición respecto de algún tema de nuestro particular interés. No es exagerado afirmar que el día a día de los seres humanos se desenvuelve en una continua toma de decisiones sobre situaciones de diversa complejidad. En algunos casos el tema puede ser la elección de una carrera universitaria, o encontrar la forma más conveniente de financiar los estudios, o decidir con cuál de los profesores asignados matricularse en determinada materia de la universidad. En otros casos puede ser el someterse o no a una cirugía de alto riesgo, denunciar o no al autor de un delito, apoyar o combatir una ley de rebaja de penas, estar o no de acuerdo con el aborto, etc. En general, son muchas y muy diversas las situaciones en las que es necesario tomar una decisión; pero en todas ellas la argumentación es un elemento fundamental. Qué tan riguroso sea el proceso argumentativo es algo que depende de los individuos y las circunstancias particulares. Sin embargo, lo ideal es considerar toda la información posible, establecer cómo ellas contribuye a una solución del problema y a soluciones alternativas, analizar las consecuencias de optar por una u otra solución y, solo entonces, tomar la decisión final.

Bustamante Arias Alfonso. Lógica y Argumentación. De los argumentos inductivos a la lógica de Boole. Pearson. Prentice Hall. Colombia 2009.


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